
La sabana de Bogotá y los alrededores de Cundinamarca tienen fincas y haciendas hermosas para casarse al aire libre. Te ayudamos a elegir la indicada y a organizar todo lo demás.
Una boda campestre tiene una magia distinta: el atardecer, el aire libre, el espacio para que los niños corran y los adultos respiren. Pero también tiene retos propios —el clima, el transporte, los servicios— y justo ahí marcamos la diferencia.
Coordinamos locación, montaje, banquete, carpa o toldo, baños, planta eléctrica y transporte de invitados. Todo lo que un salón ya trae incluido, en el campo hay que llevarlo y preverlo. Nosotros lo hacemos por ti.
Organizamos la boda completa al aire libre, con la logística que una locación campestre necesita.
Porque consigues paisaje, espacio y privacidad sin alejarte demasiado. Muchas haciendas de la sabana están a 30 o 45 minutos de la ciudad, lo que facilita que los invitados lleguen y, si quieres, que la celebración se extienda hasta tarde.
Con esa información evitamos sorpresas y te recomendamos solo locaciones donde tu boda realmente va a funcionar.
Toda boda campestre que organizamos incluye un plan de clima: carpa, toldo o un espacio techado de respaldo. La celebración continúa sin contratiempos.
Depende del lugar. Algunas tienen todo y otras requieren llevar planta eléctrica, baños o cocina. Eso lo evaluamos al elegir la locación y lo dejamos resuelto.
Sí. Te presentamos opciones de fincas y haciendas según tu estilo, número de invitados y presupuesto, y coordinamos la visita.
La mayoría están entre 30 minutos y una hora, en la sabana y municipios cercanos de Cundinamarca.

Planeamos tu boda de principio a fin: concepto, cronograma, proveedores y dirección el día del evento.
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Dirigimos la logística y los tiempos para que todo fluya sin que tengas que preocuparte por nada.
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Diseñamos escenarios, montaje floral e iluminación que cuentan la historia de cada pareja.
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En el campo el clima manda, por eso nunca improvisamos. Cada boda campestre que organizamos tiene un plan B real y montado, para que tú disfrutes el cielo abierto sin mirar las nubes con miedo.